Párate frente a tu ventana y sonríe.
Sonríe porque:
Si llueve, las gotas de agua lavarán tu alma si tú lo permites,
si nieva, la hermosura de la nieve al caer dulcificará tu espíritu y si hace sol, su resplandor innundará de luz y alegría tu mente.
Por lo tanto, caiga la nieve, esté lluvioso o soleado, sonríe...
Hoy es un día muy especial.
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ResponderEliminarAdelante, Dr. Taveras, con sus vivificantes reflexiones.
ResponderEliminarEn hora buena!
Muchisimas gracias senor Montanez por sus aplausos.
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